Somos amor parte de una consideración antropológica desde la teología cristiana. Pues fuimos creados por Dios por amor. El Catecismo de la Iglesia Católica señala en su numeral 293 que Dios no tuvo otra razón para crear que su amor y su bondad. No hay otro interés en Dios que infundir y crear bondad en las cosas.

Al ser creados a imagen y semejanza de Dios (Gn 1, 27), que es Uno y Trino, se establece en nosotros la comunión como forma de hacer obra el amor. El teólogo suizo Hans Urs von Balthasar presenta al Padre como la fuente última de la vida y el amor divinos. El Hijo como la presencia perceptible de ese amor y al Espíritu Santo experimentado como don del amor. Así, el amor de Dios se evidencia en su revelación a través de la creación del mundo, de la encarnación de su Hijo en Jesucristo y en su resurrección.

Además de evidenciar esta manifestación en nuestra historia, en nosotros mismos reside la apertura a amar como una forma de buscar la plenitud a la que somos llamados y que Jesús nos presentó. La voluntad de amar se hace evidente además en nuestra vocación a la comunión. Que Juan Pablo II explica como una llamada a existir para el otro.

El teólogo alemán Karl Rahner señala que el amor siempre implica un riesgo y es una apuesta, porque supone poner la confianza radical en los otros. Pero, aquí es cuando la radicalidad del amor desinteresado, gratuito y absoluto que nos mostró Jesús nos ofrece la posibilidad de dar un sí y querer alcanzar ese amor divino que perfecciona el amor humano.

¿Pero en qué consiste el amor?

Santo Tomás de Aquino indica en obra la Summa Teológica que amar a alguien es querer el bien para quien ama y consecuentemente lo trata como si fuera él mismo, deseando el bien para el otro como para sí mismo. (I, q.20, ad 3)

Por su parte San Agustín nos habla del amor como una fuerza del alma que busca un objeto capaz de hacer feliz al ser humano, que en su caso podrá satisfacerse cuando alcance el bien supremo que es Dios. San Agustín tiene una frase que podría resumir nuestro actuar con base en el amor «Ama y haz lo que quieras». Pues quien busca el amor en el bien supremo no tendrá acciones que vayan en contra del otro ni de sí mismo.

El Papa Benedicto XVI en su encíclica Deus Caritas Est (sobre el amor cristiano) nos habla de cómo entender el concepto de amor en la Biblia de su paso del eros (deseo) en el Antiguo Testamento, al ágape en el Nuevo Testamento, donde el primero dice el Papa se refiere a un amor indeterminado y aún en búsqueda, mientras que en el segundo se entiende como ocuparse del otro y preocuparse por el otro. «Ya no se busca a sí mismo, sumirse en la embriaguez de la felicidad, sino que ansía más bien el bien del amado… un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios» (Benedicto XVI, 2005, No. 6 y 7).

Así las cosas, el amor cristiano nos muestra el amor en toda su plenitud y por esta razón, en este proyecto de Somos Amor, Seamos Amor lo tomamos como referencia. En la sección Seamos Amor podrás encontrar cómo este amor que Dios nos propone y se nos mostró en obra de forma total en Jesucristo, puede vivirse en nuestra cotidianidad, en especial en la enfermedad y en el proceso de duelo por muerte. Asimismo, podrás encontrar recursos, reflexiones, consejos y tips en el Blog.