¿Cómo alimentar el amor que vive en ti? ¡Apresúrate a descubrirlo!
Lo que no se siembra y se cultiva no crece. Así de sencillo. Si queremos responder a nuestra esencia de ser amor debemos alimentar nuestro interior para que sea justamente eso lo que recibamos nosotros, lo que demos a los demás y a todo lo que nos rodea.

Así como debemos cuidar nuestra salud física, también debemos tener hábitos que nos permitan cuidar el corazón y la mente de modo que tanto lo que albergamos dentro como lo que recibimos de afuera sea lo más provechoso posible.
- Nadie da de lo que no tiene, así que amate mucho. Amarse implica cuidarse de manera integral. Somos un sistema maravilloso que necesita equilibrio en lo físico, mental, emocional y espiritual. Por eso es importante que sigamos considerándonos como un proyecto en desarrollo. No importa la edad que tengamos. A medida que vamos creciendo vamos adquiriendo, si nos lo permitimos, más sabiduría para identificar en qué seguimos fallando, qué áreas de mejora tenemos, qué queremos aprender sobre ser personas. Tenemos camino por recorrer para lograr nuestra mejor versión y nunca será tarde para empezar.
- Cuida tu corazón. Hay mucha verdad en la cita «De la abundancia del corazón habla su boca» Lc 6,45. Para asegurarnos que nuestro corazón no alberga sentimientos negativos debemos estar constantemente limpiando el interior. Aquí el contacto con el interior es fundamental. La oración o la meditación puede ayudar a revisar qué tipo de sentimientos experimentamos a diario, cuáles prevalecen y por qué. Prestar atención a esto puede ayudarnos a identificar nuestra salud espiritual y plantearnos algunas acciones para tratar aquello que nos puede ocasionar algún tipo de conflicto.
- Llénate de la mejor energía. Así como es importante ver hacia adentro, lo que viene de afuera también debe contribuir a alimentar el amor. Es recomendable no sumergirse en el mundo de las malas noticias. Insisto frecuentemente en que el bien «no vende» en los medios de comunicación y no es tan viral como quisiéramos en redes sociales. Un gran porcentaje de los noticieros está lleno de violencia, maldad, corrupción, etc. No se trata de negar la realidad, pero el bien abunda y no es muy famoso. Llenarnos del mal solo siembra desesperanza, da una falsa sensación de que ya no hay nada por hacer y que es más fácil rendirse y actuar de manera similar a esa supuesta realidad que se impone.
- Observa y cultiva la curiosidad. Apagar el piloto automático y dejarse sorprender por lo bello y bueno que sucede alrededor. El amor florece cuando nos damos cuenta de lo que hay a nuestro alrededor y para eso debemos mirar por la ventana, despegar un rato la cabeza del celular y apreciar todo lo que vemos cuando caminamos, vamos en el transporte público o conduciendo nuestro auto. Si entrenamos la atención y vemos lo que nos rodea como si fuera la primera vez y tal vez la última podemos asombrarnos de muchas cosas bonitas que damos por sentado. Eso le da un impulso diferente a nuestra vida y nos permite centrarnos en lo valioso.
- La práctica hace al maestro: así que ama. Todos los días intenta hacer actos de amor por ti y por alguien. Esa sensación te impulsará a amar más. A veces postergamos entregar amor a alguien o a uno mismo esperando la oportunidad correcta, pero quizás la perdamos y esa sensación de no haber entregado todo es mucho más incomoda que arriesgarse a entregar amor, así no sea del todo correspondido. Igualmente, podemos analizar cómo es nuestra forma de amar y en qué podemos estar fallando para tomar las medidas correctivas necesarias. Amar también implica aprender a hacerlo de la mejor manera posible.
