Amar más y mejor: te doy 5 razones sobre por qué es valioso aprenderlo

El amor es muy poco valorado, porque generalmente lo asociamos a cursilería, romanticismo, debilidad y si a eso le sumamos la sensación de estar en un entorno bastante complejo y caótico donde impera el «sálvese quien pueda», no queda mucho espacio para ponernos a pensar en si yo amo bien, si el mundo necesita más amor, etc.

Pero, nos estamos olvidando de lo fundamental, porque es justamente el amor el que nos creó, el que nos mueve, el que nos conecta, el que nos hace ser y estar. Si te detienes un segundo a pensar todo lo que haces en tu día a día está relacionado con una elección de amar, bien o mal, pero nace de amarte a ti, al que está a tu lado, al planeta.

Así que te dejo 5 razones que te ayudarán a darte cuenta de que el amor no es algo que deberíamos dar por sentado o dejar de lado.

  • Devela quién eres realmente: ¿Acaso no te sientes más pleno cuando haces el bien? Cómo cambia tu día, tu estado de ánimo, tu satisfacción personal cuando te das la oportunidad de realizar un acto de amor por alguien. Lo anterior no depende de si te reconocen o agradecen necesariamente, responde más bien a esa convicción de que hiciste lo que genuinamente te correspondía, que actuaste según tu naturaleza.

  • Trae al mundo la esperanza que necesita: No te habrás convencido de que todo ya está perdido, ¿verdad? Siempre insisto en que el mundo no va a cambiar si le damos más de lo mismo. Porque justamente tenemos que hacer lo contrario para que eso que no nos gusta se transforme.

  • Te permite ser y hacer felices a los demás: si logro amarme bien, ¿Qué otra cosa podría ofrecer a quienes me rodean? Muchas veces no podemos amar adecuadamente, porque tenemos heridas que no nos permiten dar, que nos hacen reservados, temerosos e incluso malvados. Amar requiere conocerse a sí mismo, saber lo que implica y en lo que debemos trabajar.

  • Derriba los muros que ha levantado el odio: ¿No quieres dejar de ser cómplice de aquellos que buscan dividirnos? Prestar nuestros oídos, ojos y voz para hacer réplica de quienes se lucran con la violencia no nos lleva a otro camino que no sea el del resentimiento y la indiferencia. Brindar amor no les sirve a los violentos o poderosos, porque desde ahí no tienen cómo manipularnos.

  • Aprendes a ver a los otros desde la misericordia y no desde el juicio: ¿No es más placentero descubrir la bondad que reside en cada uno de nosotros? Etiquetar a los demás como malos sin remedio nos cierra a la posibilidad de ver al otro como un ser humano, con una dignidad intrínseca desde la cual es posible creer en un cambio. No se trata de justificar sus acciones, sino entender su historia, su contexto, sus limitaciones.

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